La aventura empezó el pasado 20 de marzo. Ese día, David de Rothschild, uno de los herederos del legendario imperio banquero britanico, y su quinteto naviero zarparon desde San Francisco con la meta de arribar a Sydney, Australia, a fines de junio. Sin embargo, más que cubrir una distancia, el objetivo central de la expedición es llamar la atención sobre la grave contaminación causada por el plástico en los océanos, y demostrar que lo que se considera desperdicio puede transformarse en un recurso útil.En el 2006, de Rothschild leyó un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que destacaba la grave contaminación causada por el plástico en los océanos. El documento hacia referencia al Vórtice Subtropical del Norte del Pacífico, un conjunto de corrientes





